Tardes que nos consuelen

miércoles, mayo 04, 2005

Renacer

Diviso, en el horizonte
una imagen conmovedora
hasta para el ser más raudo;
tristes plancecias
cándidas velas adornan la
estación
recordando a unos muertos
perdidos en un inmenso caos
en una batalla hostil,
trágica,
perdida de antemano...

no siendo llamados
a cumplir dicho fin.

Nadie les preguntó
si su lucha en esta vida
se disiparía
en un abrir y cerrar de ojos,
por un ajeno arrebato.
Todos partían de sus hogares
sin un rumbo predefinido,
pero otros
se empenaron
egoístas, maldecidos
cerciorarse de que
no hubiese retorno.

Yo estuve en aquel trágico
momento.
En aquella jodida devastación,
donde todos corrían, gritaban,
sollozaban indefensos.
Su esfuerzo ya era en balde.

No hay nada más que hacer.

Nada está en nuestras manos.

Lángidas caras,
gestos serios, turbias miradas
que apuntan al infinito
invaden ahora el andén;
Desconfiados del silencio
Y de todo lo que en él acontece,
marchan directos, sin mucha
dilación,
a sus quehacers, rutinarios
en nuestros días.
Ya nadie respirará tranquilo,
Ya nadie será el mismo.
No hay derecho a salir
con miedo a la calle.

Hoy ayer, ahora
Desde el día en que todo
tornó a rojo sangre,
y hasta el final de mis días,
despertaré saberdor,
siendo conocedor de mi suerte,
dando gracias a Dios,
- o a quién o que purule por encima
nuestra, algo claramente debatible
debido a mi agnosticismo -
de seguir vivo, respirar, captar
sentir,...estoy vivo. Y eso ya es
una suerte.
No cabe duda.


(Recuerdo tardío tras un ano largo de reflexion
de aquella borrosa manana de marzo)

...consciente de que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro.

Manchas de acuarela

Porvenir incierto
este que nos deparan
falsos rostros,
turbias miradas,
cándidas distancias.
Largos paseos
hasta la alta llanura,
reservada, taciturna,
aquella que encierra
una esencia poluta,
inmutable y troquelada,
hacia donde parten
viejos e insaciables
sonadores,
a fin de redimirse
de un mundo de locos,
donde tú...
tú eres mi mayor esperanza.

Manchas de acuarela
que deforman una realidad
pura, nítida
palpable y cristalina...
Creo que puedo verte
a través de ella.

Y de fondo,
la risuena melancolía,
convertida en un ser,
con ansias de no verlo todo
echado a perder.



...consciente de que hoy, de que ahora, estamos
fabricando las nostalgias que descongelarán algún
futuro.

martes, abril 19, 2005

Cisne en primavera

También en primavera mueren los cisnes
y allí flotaba
muerto un domingo
girando de lado
en la corriente
y fui hasta la rotonda
y distinguí
dioses de carros,
perros, mujeres,
que gritaban,
y la muerte
se me precipitó garganta abajo
como un ratón,
y oí llegar a la gente
con sus cestas de merienda
y sus risas,
y me sentí culpable
por el cisne
como si la muerte
fuese algo vergonzoso
y me alejé
como un idiota
y les dejé
mi hermoso cisne.


...consciente de que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro.

sábado, marzo 06, 2004

Las ciguenas pastan en las nubes del estío

Las ciguenas pastan en las nubes del estí­o,
parece que los cantos de las playas te llaman.
Casi es todo tan confuso como tú.
Casi es todo tan extra?o como nosotros.

Cada palabra se tuerce en espirales,
como un sacacorchos de ansias escondidas.
Tratando de abrir la bruma de las dudas,
como un faro de verbos hilvanados.

Eres tan hermosa!,
como los misterios que aún no me desvelas,
como las respuestas que se hacen sentinas.

Tal vez fuera mejor no amarte.
Tal vez incluso fuera posible en algún tiempo.
Atrás muy atrás, tan atrás que no recuerdo.
Lejano como los horizontes que te niegas a acercarme.

Los vientos destilan humo en mi entorno,
como los bosques que la niebla toma
al alejarse de las costas y los rompientes.
AsĂ­ me envuelves en tus dudas.

Eres tan extrana!,
como las flores de los desiertos,
hartas de cielos y sedientas de lluvias.

Aún desde aquí­ te amo,
como los molinos a los vientos del norte,
como los caminos a los ocasos.

Naftalina

Sucio frí­o y vací­o
crees tu que puedes
girar contra corriente,
insensato de mi..
a grandes rasgos eres
mi mas fiel viva imagen.

Corrido carmesí fluye
por tus mejillas,
entremezclado con
esa característica esencia,
la cual ya flota en el ambiente,
que embriagarí­a a cualquiera...
naftalina!
huele a ti con claridad.

Aun así­ me tomo con humor,
sabiendo resignado
que siempre me tocará olerla
en la lejanía,
no tengo
agallas para acercarme más,
(cobarde es la palabra)
mas aún
no siendo consciente de mis actos,
temo tropezar con cualquier bache...

ahora medito sobre el valor
de las palabras, de esas escurridizas
lí­neas escupidas cada noche...
y que lanzo al tuntún
a las que el viento, a su paso,
hace frustrar su rumbo normal
hasta ti,
devorando cual torbellino...
y lo deja todo
sucio frí­o y vacío.
ya no escribiré más,
dejaré de sentir,
y de transmitir afecto
por el prójimo.
todo es un engano,
una farsa,
una burla para todo aquel que me rodea,
desperdicios
recogidos de la podredumbre,
restos mortecinos de la mas tierna soledad...

y mira que lo intenté!
adiós a todo, a todos,
y creo
a mi sopesar, que quede claro,
eso te incluye
a ti.

jueves, febrero 19, 2004

Al unísono

Hoy no te vi pasar,
como tantas otras tardes,
por la sinuosa abadí­a,
aquel consagrado lugar
donde nos conocimos,
hablamos y reímos
plácidamente.
donde sonamos felices
con días dorados
suaves, genuinos, irrepetibles,
hacia donde el crepúsculo
orientaba su estela y figura,
al unísono.
Creímos que todo era
tan armónico
que hasta el tiempo
se apiadarí­a de nosotros...
ya no me interesa pensar
que tu mirada, intermitente
tenue y palpable, muestra
bondad e irradia un poder supremo
sobre el resto;
que valor toma si
manana despertaré abatido
derrocado, indefenso,
desconcertado.

?Y que importa eso, dirás?
como una vieja paloma mensajera
que emigra en busca de
mejor vida,
tomo tu palabra
y prosigo,
y retomo el camino.

No me diste tiempo
a ofrecerte mi mundo,
y ya no hay vuelta atrás.
(salvo para los que se mantuvieron
en la retaguardia, deseosos de
contemplar el espectáculo,
nocivo y blasfemo a fin de cuentas)
Por eso aquáí sigo,
en aquel consagrado lugar,
renegando de mis deseos hacia ti,
y so?ando con días dorados,
suaves, genuinos, irrepetibles,
esperando a que alguien
venga conmigo a compartirlos.

No tardes.