Renacer
Diviso, en el horizonte
una imagen conmovedora
hasta para el ser más raudo;
tristes plancecias
cándidas velas adornan la
estación
recordando a unos muertos
perdidos en un inmenso caos
en una batalla hostil,
trágica,
perdida de antemano...
no siendo llamados
a cumplir dicho fin.
Nadie les preguntó
si su lucha en esta vida
se disiparía
en un abrir y cerrar de ojos,
por un ajeno arrebato.
Todos partían de sus hogares
sin un rumbo predefinido,
pero otros
se empenaron
egoístas, maldecidos
cerciorarse de que
no hubiese retorno.
Yo estuve en aquel trágico
momento.
En aquella jodida devastación,
donde todos corrían, gritaban,
sollozaban indefensos.
Su esfuerzo ya era en balde.
No hay nada más que hacer.
Nada está en nuestras manos.
Lángidas caras,
gestos serios, turbias miradas
que apuntan al infinito
invaden ahora el andén;
Desconfiados del silencio
Y de todo lo que en él acontece,
marchan directos, sin mucha
dilación,
a sus quehacers, rutinarios
en nuestros días.
Ya nadie respirará tranquilo,
Ya nadie será el mismo.
No hay derecho a salir
con miedo a la calle.
Hoy ayer, ahora
Desde el día en que todo
tornó a rojo sangre,
y hasta el final de mis días,
despertaré saberdor,
siendo conocedor de mi suerte,
dando gracias a Dios,
- o a quién o que purule por encima
nuestra, algo claramente debatible
debido a mi agnosticismo -
de seguir vivo, respirar, captar
sentir,...estoy vivo. Y eso ya es
una suerte.
No cabe duda.
(Recuerdo tardío tras un ano largo de reflexion
de aquella borrosa manana de marzo)
...consciente de que hoy, de que ahora, estamos fabricando las nostalgias que descongelarán algún futuro.
